Composiciones de la caja de texto en el formato

En la entrada anterior nos centramos en las razones, mayoritariamente industriales, de por qué se han extendido los formatos DIN. En esta segunda entrada vamos a analizar otra de las proporciones de gran interés para los diseñadores del campo editorial que continuamente se enfrentan a esa hoja A4 en blanco —u otros formato,— y esa es la relación entre el contenedor (formato) y el contenido.

Desde los inicios de la civilización las antiguas culturas comenzaron a crear obras pictóricas, arquitectónicas y artísticas de todo tipo y se preocuparon por el problema de la proporción. Podríamos definir proporción como la relación entre dos o más magnitudes dimensionales de un objeto. Ya los griegos se dieron cuenta que la proporción no debería ser arbitraria y que a nivel estético existían fórmulas que funcionaban mejor, como es el caso de la proporción áurea. La divina proporción, proporción áurea o número de oro sigue un comportamiento un tanto particular:

La proporción que hay entre la distancia del segmento mayor “a” y del segmento menor “b” es exactamente la misma que la existente entre el total “a+b” y el segmento mayor “a”. Es una propiedad interesante que nos recuerda en cierta manera a las propiedades del formato A0. Cualquier segmento dividido en dos partes mediante una proporción áurea puede generar otro mayor o menor que también tenga esta proporción.

A parte de esta particular característica los pensadores y artistas helénicos se dieron cuenta de que esta proporción se encuentra escondida en multitud de elementos geométricos (como el hexágono) y elementos de la naturaleza. Hoy sabemos que esta proporción es la que sigue el crecimiento de las conchas de los crustáceos marinos, o la disposición de los tallos en una planta, se encuentra a tal nivel en la naturaleza que incluso algunas galaxias como la Vía Láctea son espirales que guardan proporciones áureas. No es extraño pues que esta proporción nos pueda parecer bella o incluso armoniosa cuando los arquitectos del antiguo Partenón la utilizaron para definir sus formas entre otras muchas obras que han sido creadas partiendo de esta razón.

Los diseñadores editoriales siempre han intentado buscar reglas para mantener las proporciones entre la caja de texto y el formato.

En lo que concierne a un diseñador de productos editoriales, la proporción áurea ha sido muy empleada en la historia tanto para definir las proporciones del contenedor (alto x ancho) como para definir la relación entre el contenedor con la mancha de texto del contenido. Hasta nuestros días, han existido diversos métodos para definir la relación entre la caja de texto y el formato donde estaba contenida, pero todas ellas guardaban unas proporciones más o menos razonadas o acordes a la proporción.

El esquema de Rosarivo pretende conservar las mismas proporciones que usaban los maestros impresores del renacimiento.

Uno de los que más apogeo tuvo fue el sistema de Van der Graaf. Este sistema fue primeramente inventado por el arquitecto Villard de Honnecourt en el S. III y denominado como “método de división geométrica del espacio”. A partir del uso de lineas proporcionales se puede dividir cualquier formato y se mantiene la esencia de la proporción del formato. Este canon fue popularizado por el tipógrafo Jan Tschichold en su obra La forma del libro. Contemporáneamente, el poeta y diseñador Raul Rosarivo realizando un profundo estudio en su Divina proporción tipográfica sobre las técnicas de diseño editorial del renacimiento en su  aplicada por impresores y editores como Gutenberg, Peter Schöffer o Nicolaus Jenso llegó a la conclusión de que fue muy empleada la regla de los 2/3 para establecer los márgenes.

Más adelante surgieron otros sistemas que pretendían resultar más sencillos de aplicar, como el sistema ternario o el 3/4. Estos sistemas no establecían en su propia generación la disposición de la caja se usaban las siguientes reglas:

Lomo=x
Corte=2x
Cabeza=x+x/2
Pie=2(x+x/2)

Por último tenemos el sistema estándar o normalizado norma UNE que se basa en la raíz de dos y guarda una proporción de 5/7 con respecto al formato. En la actualidad el uso de márgenes es mucho más abierto habiendo una tendencia hacia el uso de márgenes uniformes:

FUENTES:

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